
Conoce las señales más comunes de la demencia y aprende cómo prevenirlas. ¡Mantente informado y protege tu salud con Koltin!

En México, alrededor de 1.3 millones de personas viven con demencia, y se estima que esta cifra podría duplicarse en los próximos 25 años. Más que una condición asociada al envejecimiento, esta enfermedad afecta la memoria, el pensamiento y la independencia de un ser querido.
Identificar sus señales tempranas y conocer sus causas es clave para actuar a tiempo y mejorar la calidad de vida. En este artículo, exploramos los síntomas, los factores de riesgo y los hábitos que pueden ayudar a reducir la probabilidad de desarrollarla.
La demencia no es una enfermedad única, sino un conjunto de trastornos que afectan la memoria, el pensamiento y la capacidad para llevar una vida independiente. Ocurre cuando el cerebro sufre daños progresivos, lo que impacta la vida de quienes la padecen y su entorno.
Este deterioro se debe a diferentes enfermedades y condiciones. Algunas de las más comunes son:

Identificar señales tempranas de demencia es clave para tomar medidas y mantener la autonomía por más tiempo. A continuación, presentamos cinco signos clave que requieren atención:
Olvidar información recién aprendida, como nombres o citas importantes, es una de las señales más comunes en etapas iniciales. Las personas pueden repetir las mismas preguntas o depender cada vez más de recordatorios externos.
Quienes padecen demencia pueden tener problemas para encontrar las palabras correctas, seguir conversaciones o expresar sus pensamientos. Esto puede llevar a frustración y aislamiento social.
Perder la noción del tiempo y la ubicación es una señal de alerta. Puede manifestarse al olvidar qué día es, confundir estaciones del año o no reconocer lugares familiares.
El humor y la personalidad pueden volverse inestables sin una razón aparente. Es común que aparezcan irritabilidad, ansiedad, depresión o desconfianza, incluso en situaciones cotidianas. También pueden presentarse reacciones impulsivas o cambios en la forma en que la persona socializa.
Las actividades habituales, como preparar una comida, manejar las finanzas o recordar las reglas de un juego familiar, pueden volverse desafiantes. La dificultad para planificar o resolver problemas es una señal de alerta.
El riesgo de desarrollar demencia aumenta con la edad, especialmente después de los 65 años. Aunque no es una consecuencia inevitable del envejecimiento, ciertos factores pueden hacer que una persona sea más propensa a padecerla. Los antecedentes familiares juegan un papel importante, ya que algunas formas de demencia, como el Alzheimer, pueden tener una predisposición genética.
Algunas condiciones de salud también influyen en su aparición. Las personas con Síndrome de Down tienen mayor riesgo de desarrollar Alzheimer a edad temprana debido a la acumulación anormal de proteínas en el cerebro. Además, enfermedades como la hipertensión, diabetes y colesterol alto pueden afectar el flujo sanguíneo al cerebro, aumentando la probabilidad de demencia vascular.
Aunque no siempre es posible prevenir la demencia, adoptar ciertos hábitos saludables puede reducir significativamente el riesgo de desarrollarla. Te compartimos algunas recomendaciones:
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